El Salvador.- CNN Español — Nayib Bukele aspira a una tercera presidencia en El Salvador, en un contexto sin otras figuras políticas y donde el oficialismo, es decir, Bukele, controla todas las instituciones, incluidas las que regulan las elecciones. Así, el autodenominado “dictador cool” tiene todo a su favor para seguir gobernando, una señal de que su poder llegó hace varios años para quedarse por otros tantos años más.

La militancia de su partido, Nuevas Ideas, lo designó este fin de semana en votaciones internas como su candidato a la presidencia para las elecciones generales del 28 de febrero de 2027.

En estas elecciones primarias de Nuevas Ideas, Bukele fue candidato único para la presidencia. Las bases del partido también votaron de manera presencial a través de dispositivos electrónicos para elegir a los candidatos a diputados y consejos municipales. La legislación electoral de El Salvador obliga a todos los partidos a llevar a cabo este proceso para que la militancia tenga participación en la designación de candidatos.

El popular mandatario llegó al poder por primera vez en junio de 2019 como un joven que representaba una opción a los partidos Alianza Republicana Nacionalista (Arena), que gobernó durante 20 años, y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FFMLN), que estuvo en el poder por 10 años.

Ahora Bukele competirá por un periodo más. Si gana, algo que las encuestas parecen dar por hecho, seguirá en el poder hasta 2033.

Los partidos tradicionales como la Alianza Republicana Nacionalista, Arena y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Fmln –que gobernaron el país centroamericano durante 30 años- tienen poco apoyo popular y aunque trabajan por recuperar terreno, las encuestas reflejan que su crecimiento es insuficiente para pelear espacios políticos al oficialismo.

Una de las razones del éxito de Bukele es que la población dejó de creer en los partidos tradicionales, un fenómeno que recorre varios otros países de América latina. “La gente ya no vota por partidos, no vota por ideologías, ahora vota por personas. Ya no vota por proyectos, sino que vota por hechos, por acciones específicas”, dice a CNN Juan Ramón Maldonado, director de la Escuela de Comunicación de la Universidad Don Bosco y analista político.