
Nicaragua.- CNN Español — Luego de que Estados Unidos capture al presidente Nicolás Maduro en Venezuela en enero y eleve a máximos históricos la presión económica sobre Cuba en los meses posteriores, muchas miradas se posaron sobre Nicaragua, el tercer miembro de una troika ideológica regional, como posible siguiente blanco de la Casa Blanca, que esta semana descartó que el país vuelva a tener nuevas elecciones.
Sin embargo, las medidas de Washington continuaron al mismo ritmo en este semestre y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, uno de los más herméticos del continente, mantiene a grandes rasgos su perfil bajo, con una economía estable y sin oposición dentro del país, ya que quedó exiliada tras una dura ola represiva.
Días después del operativo de enero en Venezuela, Nicaragua libero a decenas de personas, sin aclarar los motivos por los que estaban presos. Posteriormente, restableció el requisito de visado para cubanos, limitando la circulación de isleños hacia Norteamérica. Dos medidas interpretadas como gestos para Washington, pero no hubo mucho más.
El Departamento de Estado impuso nuevas sanciones a funcionarios en abril, mes en el que cada año suele anunciar medidas o declaraciones alusivas al estallido social de 2018 que fue respondido con represión. Esta vez, la medida alcanzó al seno familiar de la presidencia. Si bien los comunicados del secretario de Estado, Marco Rubio, elevaron el tono hacia Managua, hasta ahora no ha planteado un escenario de cambio de régimen, como sí lo hizo expresamente sobre Cuba.
“Para Marco Rubio, Cuba importa mucho más que Nicaragua. Además, Nicaragua no tiene los recursos naturales de Venezuela”, apuntó a CNN el profesor Kai Thaler, del departamento de Estudios Globales de la Universidad de Santa Barbara (California), que ha realizado investigaciones sobre el país centroamericano.
El analista señaló que, si bien en los últimos meses hubo algunos recortes salariales a empleados públicos nicaragüenses, la economía “en general es más estable que en Cuba o Venezuela”, con un crecimiento incluso por encima del promedio regional, fuertemente apalancada en las remesas.
Para Thaler, “otra diferencia clave es que en Nicaragua hay un régimen familiar, no hay una figura como Delcy (Rodríguez)” que a simple vista pueda asumir el control en caso de una salida de los copresidentes. “Cada alternativa para el liderazgo ha sido eliminada por Ortega y Murillo”, aseguró.
Managua, aunque aislada diplomáticamente, ha sabido enfrentar la presión de Washington sin ofrecer grandes concesiones, luego de haber reducido la sociedad civil a la mínima expresión.
Estados Unidos tiene un enfoque diferente que el aplicado a Caracas y La Habana, dijo a CNN el politólogo nicaragüense Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo de la organización Diálogo Interamericano, con sede en EE.UU. El analista afirmó que la Casa Blanca busca evitar una ola migratoria o represiva, y apuesta en cambio por modificaciones graduales sin una intervención tan directa.
Orozco indicó que EE.UU. “no tiene una estrategia de dominó” detrás de las presiones a Venezuela, Cuba y Nicaragua, con diferentes prioridades de acuerdo con el impacto político.





