
Santo Domingo.– Será este martes 25 de agosto de 2026, cuando el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) iniciará las entrevistas a siete jueces actuales de la Suprema Corte de Justicia, en un proceso de evaluación de desempeño que determinará quiénes conservarán sus puestos por un nuevo período de siete años y quiénes dejarán vacantes sus despachos.
Este escrutinio, sin embargo, no ocurre en el vacío, sino que coincide con una reestructuración sin precedentes en la cúpula del Poder Judicial marcada por renuncias voluntarias y el reto de garantizar la independencia doctrinal del alto tribunal judicial del país.
La evaluación que encabezará el presidente de la República y presidente del CNM, Luis Abinader, abarca a los magistrados Justiniano Montero y Samuel Arias Arzeno, de la Primera Sala, junto a Vanessa Acosta Peralta, Francisco Jerez Mena y Fran Soto Sánchez (Segunda Sala penal), Alejandro Bello Ferreras y Rafael Vásquez Goico (Tercera Sala).
No obstante, el mapa de poder del tribunal ya ha comenzado a redibujarse antes de las vistas públicas.
La renuncia voluntaria de cuatro pesos pesados de la magistratura, encabezado por el propio presidente de la Suprema, Luis Henry Molina Peña, junto a Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Nancy Salcedo Fernández y María Gerinelda Garabito Ramírez, acelera un relevo generacional y de liderazgo de gran magnitud.
Más allá del futuro profesional de los siete magistrados evaluados, lo que está en juego es la hoja de ruta doctrinal y jurisprudencial que guiará a la justicia dominicana en los próximos años.





