
Santo Domingo.- Las intensas lluvias registradas en los últimos días en gran parte de República Dominicana han provocado un fenómeno clave que explica la gravedad de las inundaciones: la saturación de los suelos, una condición que impide la absorción de más agua y acelera el desbordamiento en calles, cañadas y zonas vulnerables.
De acuerdo con literatura especializada en hidrología y manejo de suelos, como la difundida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), un suelo se considera saturado cuando todos sus poros están llenos de agua, lo que elimina su capacidad de infiltración y provoca que el exceso fluya sobre la superficie. En ese punto, incluso lluvias moderadas pueden generar inundaciones rápidas.
En el Gran Santo Domingo, las precipitaciones recientes han sido excepcionales. Medios locales reportaron acumulados de 314 a 400 milímetros en pocas horas, una cifra que supera ampliamente los niveles normales y que ha dejado viviendas afectadas, vías colapsadas y comunidades incomunicadas.
Reportes internacionales también dan cuenta del impacto. La agencia Associated Press informó que las lluvias han dejado daños en más de mil viviendas y obligaron a evacuar a numerosas familias, evidenciando la magnitud del evento meteorológico.





